Deporte Risaraldense

El regreso de “Leo” Castro al Mora Mora

Fotos: Juan Sebastián Henao.

Foto / Juan Sebastian Henao

El retorno de Leonardo Fabio Castro (El Tambo, Cauca, 14 de junio de 1992) a la cancha de Pereira que lo proyectó al fútbol no podía pasar inadvertido para nuestro portal, especialmente porque conocemos los antecedentes de quien se convirtió en un jugador profesional con unas características poco comunes en nuestra época.

Foto / Juan Sebastián Henao

Vestido con el uniforme del Deportivo Independiente Medellín (DIM), participó en el amistoso ante el Deportivo Pereira – curiosamente sus dos únicos equipos profesionales -, y como todos los que entraron a la cancha, intentaron jugar al fútbol lo mejor posible. El resultado de los “picaos” era lo de menos, reafirmando esa trillada y real frase de los técnicos que suelen decir que “en los amistosos lo importante, antes que el resultado, es el funcionamiento”.

Al término de la práctica de fútbol, Castro le dijo a www.deporterisaraldense.com que “ya es hora de buscar nuevos rumbos y nuevos objetivos. “La idea es hacer un buen semestre y salir”, explicó.

Al DIM llegó en 2016. Es figura en el cuadro rojo de la montaña, incluso con una lesión de por medio que lo marginó varios meses del balompié. Con este equipo es ídolo de la afición; ha sido goleador y campeón del fútbol colombiano.

Foto / Juan Sebastián Henao

Antes del Medellín, su plataforma de lanzamiento a un nivel más elevado fue el Deportivo Pereira, con el que jugó el torneo de ascenso del año 2015; sus goles y su fútbol lo llevaron al conjunto antioqueño en un tiempo récord.

Foto / Juan Sebastián Henao

En el amistoso del Mora Mora, el técnico Octavio Zambrano lo ubicó como delantero por el costado derecho; desde ahí intentó diagonales, sustentadas en una consolidada armadura muscular, que nada tiene que ver con ese cuerpo enjuto que lucía cuando fue a probar suerte a varios equipos profesionales y de estos lo devolvían por faltarle “carrocería”.

El mismo Zambrano dijo que para el Campeonato “Leo” Castro jugará por el centro, su posición innata, desde donde se ha convertido en goleador en todos los equipos en los que ha jugado, es decir, en dos conjuntos profesionales y en el resto, que han sido de barrio, de Liga, equipos aficionados.

“Yo jugué en Altagracia, Perla del Sur, Turiscarga, la Copa Mario Marín…” Leonardo era un “recochero” por naturaleza y por necesidad; el fútbol siempre fue su pasión, y entonces supo que con los 20 mil pesos que le daban por partido podía “cuadrarse” un salario con las seis recochas del fin de semana, y con ello olvidar su trabajo como obrero de construcción o como repartidor de productos agropecuarios en fincas de la región, que le resultaban pesados y alejados de su verdadera vocación.

Hasta que llegó el momento en el que pudo conjugar lo uno y lo otro. Trabajó como recolector de basuras de la ciudad con la empresa Atesa, una labor que le implicaba correr detrás del carro recolector al que le lanzaba las bolsas con los desechos públicos. Lo hacía entre las 6:00 de la mañana y las 2:00 de la tarde, y luego salía a entrenar con Indubolsas, el equipo que lo llevó a la Copa Ciudad Pereira, lo mostró en el Mora Mora y le abrió las puertas al mundo del fútbol que siempre quiso.

“Buenos recuerdos me trae el Mora Mora; aquí fui mejor jugador, goleador y campeón con Audifarma”, dijo, pero también Leonardo tuvo esos momentos en los que los técnicos no le dieron ninguna chance, y otros que lo ponían a jugar poquito.

“Cuando jugué la Mario Marín con Los Paisas (equipo de Perla del Sur), me dijeron que me fuera a probar con Audifarma, y con ellos jugué la Copa, la gané y fui el goleador”. Esa fue su “graduación” para llegar al Deportivo Pereira.

¿Ha vuelto al barrio? (Perla del Sur)

“En diciembre estuve por acá; los amigos se ponen contentos en la forma como me ven; da pesar verlos; muchos no tuvieron la oportunidad que yo tuve, y están en medio de la droga. Yo les hablo mucho. Ellos no tienen esa persona que esté ahí inculcándoles que el vicio no los lleva a nada bueno. Yo siempre comparto con ellos; yo crecí con ellos; yo compartí mi infancia con ellos”.

En estricto rigor, “Leo” nació en El Tambo, Cauca, pero cuando tenía apenas un año, Ever, su padre – un celador – y Luz Amparo, su madre, – empleada del servicio – decidieron salir de esa zona de conflicto e iniciar su vida en Pereira.

Ahora vive cómodo; tiene el apartamento y el carro que quiso, “que he logrado con todo mi esfuerzo”; sin embargo, ese no era su objetivo en la vida.

“Mi objetivo principal era llegar al fútbol profesional; luego se dio el salto al equipo de Medellín, y con este equipo pude quedar campeón; es un sueño que he logrado”.

¿Le gustaría ir al fútbol de Argentina?

“Sí, creo que Argentina es un buen trampolín para llegar al exterior, pero donde haya la oportunidad para salir se analizará con el club y se tomará la mejor decisión”.

Padre de Dulce María (2 años) y Samuel (5 años), Leonardo Castro es un jugador especial para el medio y para la época: nunca se formó en una escuela de fútbol; de las “recochas” en Pereira saltó al profesionalismo y a la selección Colombia, con la que fue campeón y protagonista de los Juegos Centroamericanos y del Caribe – Barranquilla 2018.

No pudo existir un mejor escenario que el estadio Mora Mora para ratificar, a la luz de Leonardo Castro, que los sueños están para cumplirse.

Por: Orlando Salazar Zapata

Comunicador social periodista / Especialista en gerencia de la comunicación corporativa

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