Deporte Risaraldense

6. Se fueron dejando una gran huella

Foto: Tomada de El Diario

Uno de los más destacados líderes de la Revolución Francesa (1789 – 1799), Maximilien Robespierre, dijo: “La muerte es el comienzo de la inmortalidad.”.

Para el deporte risaraldense quedará en la memoria la contribución que desde sus ámbitos hicieron cuatro hombres que fallecieron en el 2018. La muerte los sorprendió aún con plenas condiciones de seguir ejerciendo sus funciones, lo que sin duda fue una estocada para la familia deportiva de Risaralda.

El ingeniero y dirigente deportivo Augusto Ramírez González, el futbolista Andrés Felipe Arroyave Cartagena, el dirigente Tulio Hernán Martínez y el entrenador y clavadista Marco Antonio Llano comenzaron el viaje por la inmortalidad.

MARCO ANTONIO LLANO

Llano (derecha).

El último en partir este año fue Marco Antonio Llano, a la edad de 48 años. En su juventud fue un destacado deportista con 12 medallas de oro en campeonatos nacionales a lo largo de su trayectoria en infantil, juvenil y mayores. Alcanzó una medalla de plata en Juegos Nacionales de 1996.

En eventos internacionales sus mejores figuraciones fueron las dos medallas de plata y una de bronce en el suramericano juvenil 1985; una de plata en el Centroamericano del mismo año, y una de bronce en la Copa Cuba 1995. Participó en un panamericano y tres suramericanos de mayores sin podio. Su especialidad la plataforma.

Las piscinas olímpicas de Pereira fueron su casa, excepto en los años en los que se fue a buscar mejores vuelos en acantilados y sitios turístico de Europa; saltó también en cruceros, haciendo clavados espectaculares que sorprendían por la exactitud milimétrica con la que, luego de romper en el agua, giraba su cuerpo para regresar a la superficie. Vale decir que no era precisamente una piscina en todo el sentido de la palabra sobre la que él saltaba, lo que le daba más colorido y emoción al show circense para el que trabajó antes de regresar a Pereira.

En los meses previos a su muerte tuvo dos momentos de máxima satisfacción. El primero fue reencontrarse en Pereira con Orlando Duque, el mayor exponente de los satos de altura del país, y uno de los mejores del mundo. Ambos se guardaban cariño desde cuando Llano le enseñó a salta a Duque, y este le devolvió atenciones llevándolo a la gran carpa de saltos con altura en el mundo, pero Llano se quedó a mitad de camino en ese mundo competitivo.

En esa ocasión también le dio felicidad mostrar esa gran cantidad de niños que estaba formando en la Escuela de Clavados de la Liga Risaraldense de Natación.

Y el otro momento de esplendor fue cuando, ya deportista veterano, ganó el Panamericano Máster, en Santa Marta, en abril de 2018.

Actualmente era entrenador y juez internacional de clavados. La muerte se produjo en su casa. Un colapso cardíaco cuando estaba en su casa, al lado de su familia, le generó la muerte a Marco Antonio Llano, el pasado 13 de julio.

TULIO HERNÁN MARTÍNEZ

El deceso de este dirigente deportivo también estremeció las fibras sentimentales del deporte risaraldense.

Si bien sus pergaminos como dirigente los obtuvo al ser presidente de la Federación Colombiana de Levantamiento de Pesas, y mucho antes, rector de la Escuela Nacional del Deporte en Cali, tuvo su paso y dejó su huella en el deporte risaraldense.

Aquí se destacó en la década de 1980 como jefe de la División Técnica de Coldeportes Risaralda (hoy Secretaría Departamental de Cultura, Recreación y Deporte) y como presidente de la Liga Risaraldense de Voleibol, en uno de sus momentos más dorados.

Desde la Federación de Pesas impulsó a la liga local, permitiéndole la realización de certámenes nacionales y apoyando a jóvenes figuras que alcanzaron el ciclo de selección Colombia.

Como dirigente, Tulio Hernán Martínez estuvo detrás de la primera medalla olímpica de oro de Colombia, conseguida por María Isabel Urrutia en Sídney 2000, entre otros motivos, al defender “a capa y espada” al entrenador búlgaro Gantcho Karouskov, quien tenía resistencia entre deportistas y un grupo de dirigentes por su recio carácter.

La parca le sobrevino en Cali el 2 de marzo de 2018, tras un deterioro permanente de su salud en los últimos años.

ANDRÉS FELIPE ARROYAVE CARTAGENA

Siempre tuvo la seguridad de que vencería al cáncer de colon que lo atacó justo en el mejor momento de su carrera deportiva: “Esta enfermedad es de guerreros; me veo jugando internacionalmente; este momento me hace amar mucho más el fútbol; yo quisiera volver a Argentina”, dijo al desaparecido periódico La Tarde, de Pereira, Andrés Felipe Arroyave Cartagena.

El deportista risaraldense se convirtió en el único jugador de fútbol del municipio de La Virginia en ser profesional y trascender fronteras. Jugó con el Deportivo Pereira y dio el salto al balompié de Perú, en donde jugó para el Inti Gas de Ayacucho dos temporadas y en donde estaba a punto de debutar con el Sport Loreto.

Arroyave Cartagena falleció a los 27 años (29 de junio de 1990 – 9 de febrero de 2018), luego de más de un año de luchar con la enfermedad, y siempre al cuidado de su madre, María Edith Cartagena Echeverry.

Era un gambeteador innato, que combinaba con la velocidad. En Perú lo apodaban “El Rayo Arroyave”. Esas mismas cualidades las pudo demostrar en el equipo de sus amores, al vestir la camiseta del Deportivo Pereira entre el 2007 y el 2012, en varias de sus sus categorías, hasta llegar a la profesional.

Con el cuadro matecaña jugó 76 partidos (entre Liga A, Primera B, Copa Colombia y Promoción; convirtió 7 goles. Debutó en la última fecha de los cuadrangulares de la Liga A del 2008, el 14 de diciembre, en el partido Pereira 3 – América 1”.

Su primer gol fue en la Copa Colombia el 14 de abril de 2010, en el triunfo 2-1 del Deportivo Pereira ante Deportes Quindío.

AUGUSTO RAMÍREZ GONZÁLEZ

Cuando aún las personas estaban haciendo planes para el 2018 y el sabor de la Navidad estaba fresco, la noticia de la muerte del dirigente Augusto Ramírez González nos puso ante la única certeza de la vida.

Paradójicamente su partida se produjo en un momento pletórico para él. Acababa de culminar la edición 35 de su “obra maestra”: la Copa Ciudad Pereira, uno de los torneos de fútbol aficionados más importantes del país, y del que fue su creador, jugador y dueño.

Dos días antes de que se fuera de este mundo, el ingeniero Augusto Ramírez González había celebrado con mucho entusiasmo el título que había alcanzado el equipo de la Universidad Tecnológica de Pereira, la institución en la que se graduó como ingeniero y en la que trabajó como profesor durante 39 años hasta pensionarse.

Fue un dirigente y un hombre cívico que amó a Pereira. En su camino por esta vida fue director de los Juegos Deportivos Nacionales de 1980, presidente del Deportivo Pereira en la década de 1990, concejal de Pereira, alcalde de Dosquebradas y director ejecutivo por 25 años de la Corporación Deportiva.

Murió al lado de doña Gladys Jaramillo, con quien compartió toda su vida y quien le dio dos hijos: Juan David y Liliana, hoy profesionales que viven en Argentina y Estados Unidos, respectivamente.

“Augustico Mijo”, como muchos los llamaban, murió el 12 de enero de 2018; había nacido 76 años atrás (30 de octubre de 1942) en unas condiciones de pobreza que no fueron obstáculo para jugar fútbol, estudiar, convertirse en profesional y ser el amigo de todos.

León Tolstoi, uno de los escritores más importantes de la literatura universal, dijo que “la muerte no es más que un cambio de misión”,

A quienes se fueron, la muerte lo que hizo fue inmortalizarnos a nuestros amigos en el corazón.

Por: Orlando Salazar Zapata.

Comunicador social periodista / Especialista en gerencia de la comunicación corporativa

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