Deporte Risaraldense

Quinchía ya tiene sus medallistas nacionales

Un oro y un bronce le aportó el Polo de Desarrollo de Quinchía a la lucha olímpica risaraldense, que tuvo una destacada actuación en el pasado nacional infantil celebrado en Buga.

La razón del éxito tiene una explicación coherente: en él se conjugan el conocimiento y la capacidad de un veterano ‘zorro’ del entrenamiento, el monitor Aldemar Jaramillo, y el talento que detecta en sus alumnos entre los cuales destaca Cristian Camilo Sepúlveda, doble campeón nacional y los hermanos Malambo Olivera, desplazados por la violencia en el departamento del Tolima: Jairo, el ganador del bronce y Edwin, clasificado a la final de los Intercolegiados Supérate.

Gracias al programa Polos de Desarrollo de la Gobernación de Risaralda, Aldemar volvió a Quinchía a promover el deporte de toda su vida.

“Acá tenemos unos 40 deportistas de las categorías infantil, cadetes y junior. El potencial que existe aquí es impresionante, nunca había visto un lugar donde se reuniese tanto talento. Estoy convencido que debería existir en Quinchía un centro de alto rendimiento deportivo”, explicó Jaramillo.

Según el entrenador “los niños ya han tenido roce departamental. En el pasado torneo ganaron 4 oros, 5 platas y 6 bronces. De ellos Cristian Camilo Sepúlveda fue campeón nacional el año pasado en Palmira y también se impuso en el regional realizado en Pereira con Valle, Caldas, Chocó”.

Viendo a Cristian Camilo con su menudita figura es imposible no traer a la memoria un momento glorioso de Aldemar cuando consagró a Orlando Tique en un Festival Mundial Infantil en Estados Unidos. Dos pequeñines y muy técnicos luchadores. Cristian a sus 14 años está repitiendo los primeros pasos victoriosos de Orlando.

“Yo primero en el 2012 entrené cinco meses, luego cambié de residencia, estuve en Medellín, luego en la Costa y volví a entrenar a finales del 2016. Ese año participé en mi primer nacional en Palmira donde gané el bronce en 32 kilos y en el 2017 en el peso de los 35 kilos obtuve mi primer oro. Estuve a punto de volver a retirarme mues mi mamá me llevó para Armenia pero la convencí que nos devolviéramos. ¿Por qué escogí la lucha?. Pues una vez vine con mi hermano y me gustó. Tengo gran motivación por este deporte. En la colchoneta soy feliz, la lucha me apasiona”, dijo el ahora bicampeón nacional, coronado por segunda ocasión aunque ahora en los 41 kilos.

Y el alumno reconoció la influencia de Jaramillo como entrenador: “Le debo mucho a él, me ha enseñado secretos como no preguntar con quién me toca sino enfrentar al que venga”.

La historia de los Malambo Olivera, desplazados del Tolima hace unos ocho años por la violencia imperante, es también llamativa. Jairo fue el ganador del bronce en los 38 kilogramos.

“La lucha la practico hace como cuatro meses, me inscribí porque en el colegio pillé un cartel que decía inscripciones abiertas. No había practicado ningún otro deporte. En el departamental, gracias a mi Dios me fue bien: en las dos modalidades quedé campeón en 38 kilogramos”, indicó.

Jairo estudia hasta la 1:40 de la tarde en el colegio de Naranjal y para entrenar sacrifica el almuerzo aprovechando el transporte hasta el coliseo que le brindan los profesores: “Ellos se vienen muy rápido y no me dan tiempo. Si me dejan no tengo como bajar a los entrenamiento. A veces el profesor me trae almuerzo o algún refrigerio o sino espero por la comida en la noche. Una que otra vez me ha tocado regresar caminando, son casi como tres horas, pero las más de las veces me recogen en el camino en moto o en cicla”.

Su hermano Darwin, clasificado a los Juegos Supérate Intercolegiados en Barranquilla, quien también estudia en el Naranjal, en el grado 10, no ha sido muy constante y él lo explicó: “Entreno hace unos tres meses. La lucha me gustó, es un deporte de mucha adrenalina. Al colegio un día llegó el profesor y colocó unos afiches de invitación y me puse de acuerdo con mi hermano para bajar al coliseo. El estudio a veces no me deja entrenar porque nos ponen muchas tareas. Me gustaría ser un campeón, en el pasado departamental obtuve el bronce”.

Quinchía está de plácemes con Aldemar y sus talentosos luchadores. Y con el apoyo de la Gobernación de Risaralda que financia los Polos de Desarrollo y ha llevado a todos los municipios la atención de los profesionales de la Unidad de Ciencias Aplicadas al Deporte.

“Hemos descentralizado el servicio a los diferentes municipios. Ya hemos visitado nueve con una intervención de alrededor de 300 niños que reciben atención en aspectos como el psicosocial, en medicina, fisioterapia y nutrición y en el campo técnico”, reconoció la secretaria de Deporte, Recreación y Cultura, Ana Lucía Córdoba Velásquez.

 

Dato de interés

Las pesas, el judo y la lucha han sido los deportes más exitosos del programa Polos de Desarrollo que auspicia la Gobernación de Risaralda. Son alrededor de 42 monitores en diferentes disciplinas que despliegan su actividad en todos los municipios.

(Prensa Gobernación de Risaralda)

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