Deporte Risaraldense

¿Preguntas sin respuestas?

El aterrizaje final de las Águilas Doradas luego de haber aceptado las condiciones para pedir pista en Pereira y la incertidumbre en torno al futuro del Deportivo Pereira al entrar en funciones el liquidador de Corpereira, fueron las noticias del fútbol en la semana que finalizó.

Y podría agregar que la bulla de la noticia del nuevo inquilino del estadio Hernán Ramírez relegó a un segundo plano la ‘mala nueva’ del partido que nuestra divisa ‘matecaña’ empieza a jugar en el futbolín anclado en el escritorio del Juzgado Tercero Civil del Circuito

Con identidad propia
Como lo escribí en mi columna pasada, que vengan pero mantengan su identidad propia, nada de nombres prestados. Cómo no reconocer todos los beneficios que en lo económico se mueven alrededor del fútbol profesional de la A. Y como nuestro ‘matecaña’ agoniza, pues gracias a las Águilas aquí podremos ver a ciertos grandes del fútbol colombiano y albergar la Copa Suramericana como en su momento tuvimos con el Cortuluá la Copa Libertadores.

Ahora, nos quedan algunas preguntas: ¿Que hizo a su presidente quedarse en Pereira pese a que no le brindaron todo lo que pedía? Acaso, el no tener que ponerle de nuevo la cara al alcalde de Itagüí? O, habrá alguna promesa económica disfrazada por parte de las autoridades locales?. O de pronto, esa decisión tendrá que ver con el mal presagio de lo que pueda ocurrirle a Corpereira en los estrados judiciales?.

Porque podríamos estar asistiendo al espectáculo de ver al capitán de un barco a punto de hundirse dejarlo abandonado para agarrarse al salvavidas de otro buque boyante sin importarle que su embarcación se hunda definitivamente. El tiempo nos traerá esa respuesta.

La incertidumbre ‘matecaña’
Ahora, en cuanto al decisivo partido que empieza a jugarse en el estrado judicial, no hay antecedentes en torno a un proceso de liquidación en el fútbol colombiano. El fallo tendrá que ver con la interpretación que liquidador y juez le den a este caso.

Don Álvaro López, que firma como presidente –o sea que el ilustre empresario gringo sólo vino a darse vitrina e irse sin pagar el hotel- ha enviado una carta a la jueza que debe definir la liquidación una carta en la que expone dos puntos importantes:

Uno, que mientras se surten los respectivos trámites no cesen las funciones de Corpereira y el Deportivo Pereira pueda seguir en actividad dadas las características propias que tienen las empresas cuyo objeto es el desarrollo del fútbol profesional. Y dos, que un grupo que supera el 50% de los acreedores reconocidos hará uso del derecho contenido en el artículo 66 de la ley 1116 del 2006 y el cual permite un acuerdo de reorganización dentro del proceso de liquidación judicial. Bueno, venciendo prejuicios, si este es un camino para evitar la desaparición del Pereira, que ojalá sea aceptado.

Y aquí tengo otras preguntas: Si don Álvaro acude a esta agónica instancia para intentar salvar a Corpereira, por qué no se facilitó mucho antes para acordar una solución –sin la soga al cuello- y haber entregado el equipo en términos económicos accesibles que permitiera a la Alcaldía liderar un empresa de reestructuración y salvamento del equipo?.-

Si el Pereira deja pérdidas acumulables en el bolsillo de don Álvaro, ¿cómo no reaccionar a tiempo ante la bancarrota?-. Acaso por orgullo?, o, como la canción de Wilfrido Vargas: “Mama, qué será lo que quiere el negro?.

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Opinión de Hugo Ocampo Villegas
Periodista deportivo

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