Deporte Risaraldense

Protagonistas, pero ¿qué nos falta?

La otra opinión

 

No hay duda, el fútbol risaraldense ha sido protagonista en los últimos años. Nada menos en este 2015 sus seleccionados llegaron a todas las finales en cinco categorías, incluyendo la juvenil de las damas. Y con la sub 23 se logró un subtítulo, aunque en este torneo no estuvieron las grandes potencias, exceptuando Bogotá, el campeón.

La cifra es elocuente, en los tres últimos años ese propósito de ser finalista se ha logrado en ocho de diez campeonatos e incluso celebró su clasificación en ambas ramas a los Juegos Nacionales, lo que en masculino no se alcanzaba desde el 2000.

Pero, ahí está el pero…. Nos sigue faltando el título. En su pasaporte el fútbol risaraldense sólo puede mostrar varios segundos puestos.
Protagonistas sin título
Si uno mira, por ejemplo, la selección masculina que va a Juegos, reconoce que este grupo reúne a jugadores de gran condición técnica, algunos de los cuales ya han tenido roce profesional.

Su proceso desde la prejuvenil ha sido destacado, clasificando a tres finales consecutivas (prejuvenil 2013, juvenil 2014 y 2015) y la liga confiaba a ojo cerrado en poder conseguir ese esquivo título, que finalmente no llegó: en los dos primeros años citados se ubicó en quinto puesto y en este 2015 se encaramó al tercero.

¿Por qué no le alcanza a esta generación para llegar al título?… es la pregunta que muchos nos hacemos.

El factor invisible
Nuestro futbolista tiene condición física y técnica, pero le falta fortalecer ese factor invisible de la convicción, tanto individual como grupal.

De este grupo conozco poco a su interior. Hay voces que cuentan, reitero versiones de terceros que han merodeado por su lado, que los lazos de afinidad entre los jugadores no eran muy fuertes y la relación con el técnico Wilson Cano terminó fracturada luego de la final en Villavo, lo que finalmente incidió en su salida.

Yo si pienso que la comunión íntima de los integrantes de un grupo de jugadores incide en la búsqueda del resultado. Para la muestra un botón: la selección que nos dio el bronce en los Juegos Nacionales de 1988, la de José Fernando Santa, no reunía jugadores de la talla del aquel portentoso equipo de John Edison Castaño como tampoco se puede comparar con este equipo que va para Juegos 2015, pero logró el mejor resultado histórico por la dimensión del evento. Y eso que Santa, que era su referente, estuvo ausente en la instancia final por lesión.

Obvio, tenía buenos jugadores, pero lejos de la rutilancia y el brillo que hace la diferencia. Pero ese faltante lo llenaron con un rasgo característico: ese grupo fue una familia en todo el sentido de la palabra. Lo que no tenían lo llenaban con humildad y convencimiento alrededor de un propósito, fueron como hermanos y se jugaron a brazo partido. Un lazo que nunca se perdió. Cada año se reúnen alrededor del balón y con sus familias. Nada menos hace una semana celebraron el reencuentro con Mauricio Vasco –el hijo de Roberto, ayer zaguero centro y hoy prestigioso médico.

Tal vez es lo que le está faltando a esta selección de Juegos 2015. Amistad, la hay. Debe haberla cuando se comparte tanto tiempo; pero se necesita algo más que eso… una sobredosis de humildad, convicción y propósito conjunto.

 

ocampo.jpgPor Hugo Ocampo Villegas

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