Deporte Risaraldense

Uffff… que desinflada

En mi largo discurrir periodístico nunca había encontrado un titular tan apropiado, que resumiera en pocas palabras el contenido de una noticia. ‘Matecañas, ¿qué diablos pasó? Leído en este diario al referirse a la inesperada eliminación del Deportivo Pereira. Un balde agua fría que nos despertó a la realidad porque todos habíamos vuelto a soñar, porque la ilusión hinchaba los corazones de los seguidores pereiranos.

Ese titular refleja la incredulidad por lo acontecido, la desazón por el desenlace, el interrogante por la incapacidad del equipo y las dudas por el vecino rojo que en dos minutos se hizo perdedor y silenció el optimismo ‘matecaña’.

Si… ¿qué pasó?
El Deportivo Pereira lo tuvo todo en sus manos, pero con actitud masoquista lo dejó escapar. Pudo irse relajado para enfrentar con la clasificación en el bolsillo al Magdalena, pero le tocó jugársela por entero en las aguas cenagosas del desplazado equipo samario.

Podría haberse ido a descansar tranquilo y gozar la navidad con otra estrella de la B adornando su escudo, pero tendrá que madrugar con el año nuevo para afrontar la preocupación y responsabilidad de aprovechar esa segunda oportunidad que el privilegiado círculo de amigos de la Dimayor les ofreció a los llamados equipos tradicionales que hoy transitan por la B.

¿Qué pasó?. Sólo hay una doble conclusión. La primera, pecó por falta de casta, esa que se necesita en los momentos cruciales del fútbol: la derrota en el último minuto en Rionegro, el empate cedido al América que poco había codiciado el arco rival. Y los jugadores claves –Castro y Cortes- que pecaron por inmadurez al hacerse expulsar cuando más se les necesitaba.

Y dos, la ingenuidad de pensar que América se la jugaría por entero para avanzar a la final. Esos dos goles de Rionegro en par minutos dejan mucho que desear.


Obliga el reconocimiento

No clasificó el Pereira y para muchos el único término admitido será el de fracaso, pues si no se consiguió el objetivo pues eso es fracaso según el diccionario: resultado adverso en una cosa que se esperaba sucediese bien.

Pero, el trabajo de José Fernando Santa y su grupo técnico admite el reconocimiento. Es que antes de iniciarse el torneo todos presagiábamos lo peor. Y a un plantel más bien modesto, con mucha juventud y poca veteranía, con trayectorias de escaso recorrido, el técnico Santa le sacó partido: el equipo llegó mucho más allá de lo esperado.

Ojalá esta nómina se pueda conservar con refuerzos para el próximo año. Eso, si lo permite el liquidador de Corpereira, empeñado en feriar cuanto antes los activos futboleros del equipo para cobrar sus honorarios cuanto antes posible y obvio, la comisión de por medio. Pues con esa urgencia manifiesta con que está actuando, da para pensar que piensa más en sus intereses que en el rescate de la institución.

 

ocampo.jpgPor Hugo Ocampo Villegas
Twitter @hovi55

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