Deporte Risaraldense

Economía solidaria para el gremio del deporte en la región

Foto / Sebastian Osorio

Por: Carlos Marín (Comunicador Social y Periodista)

La situación actual motiva a pensar en diferentes alternativas de producción y prestación de servicios, en un gremio debilitado por la crisis producto de la pandemia. El potencial colaborativo se puede manifestar en una zona con todas las cualidades para encontrar caminos de solución. Y surge el concepto de Red Deportiva Regional.  

La economía solidaria, surgida a mediados del siglo XVII, empieza a cobrar interés al interior del ecosistema regional del deporte, conformado por tres departamentos, 55 municipios y una población superior a los 2 millones de habitantes.

El conglomerado de organismos asciende a los 680 clubes deportivos en múltiples disciplinas, decenas de ellos en riesgo de desaparecer, al no contar siquiera con un reconocimiento deportivo vigente que los ubique en el plano de un eventual alivio por parte de los entes territoriales.

Por el lado de las ligas, sucede exactamente lo mismo. 39 ligas deportivas en Risaralda, 37 en Caldas y 24 en Quindío que sugieren una red extensa en la práctica deportiva con enfoque de altos logros.

Así como los procesos formativos desde clubes y procesos de trascendencia hacia el alto rendimiento desde las ligas, este conglomerado de nodos representa una gran red operativa como parte del Sistema Nacional del Deporte.

Sin embargo, más allá del objeto misional de los mismos, la estructura económica sobre la que operan ha manifestado durante años una serie de debilidades que persisten en el tiempo.

Foto / Archivo / Club Raptors de Pereira

Las ligas funcionan como organismos que se rigen bajo el derecho privado, pero como Entidades sin Ánimo de Lucro, ESAL, no gozan de las herramientas administrativas para generar grandes transformaciones al interior. Su objeto misional depende de los convenios interadministrativos con los entes territoriales u otras organizaciones, limitando sus acciones.  

Los clubes, como entidades también enmarcadas en la ley del deporte, 181 de 1995, sí tienen un campo de acción más atrayente para la economía; empero, esto sigue sin garantizar el recorrido natural de cientos de ellos hacia un modelo de financiación sostenible, por la escasa cualificación en administración deportiva de sus dirigentes.

El peso de la desgracia ha caído sobre el sistema, cuyas debilidades antes que subrogar algunos mecanismos que dinamizan diferentes campos al interior, impulsa para que las acciones sean cada vez menos colaborativas con el desarrollo, el crecimiento y la expansión de los procesos.

La pandemia de la Covid-19 ha acelerado el deterioro administrativo de algunos organismos y ha puesto en jaque a unas minorías que gozaban de buena salud antes de la aparición de la misma. Así mismo las medidas estatales, asistencialistas y reducidas, no representan una alternativa fuerte para superar la crisis. Líneas de crédito, mercados y empleos específicos con un impacto mínimo ante las crecientes necesidades.

 “Uno esperaría un auxilio, porque de nada vale endeudarnos ahora para después no tener cómo pagar, porque la reactivación se va a vivir en diferentes fases, esto implica tiempo”, expresó una dirigente deportiva de Voleibol.

El panorama está claro, hay que buscar soluciones y la menos exigente invita a la solidaridad.

Economía solidaria, una apuesta en tiempo de crisis

Con el diagnóstico claro, el concepto de cooperación en la red deportiva regional involucra la práctica de la economía social.

Foto / Archivo / Club Leones del mar femenino

El principal valor de esta práctica es promover la autonomía de los actores en cuestión pensando las acciones en virtud de las necesidades de los otros: clubes, ligas, tiendas, centros especializados, en la oferta de productos y servicios enfocados hacia el mismo sector. Yo produzco para ti, tú produces para mí.

La gran red deportiva regional, produciendo, vendiendo y comprando para sí misma, es un escenario lógico donde no se suprime al cliente externo, pero se motiva a la identificación del valor agregado que existe al interior de la red.  

En esta alternativa aparecen tres escenarios donde los mismos actores del deporte pueden darle origen a una red colaborativa, para posteriormente pensar en el surgimiento de una economía solidaria en la coyuntura de la pandemia.

Escenario por recomendación: Juan es miembro del club de fútbol, Juan tiene un papá que acaba de sufrir una lesión, el entrenador del club le ofrece al papá de Juan que consulte los servicios del fisioterapeuta del club, el fisioterapeuta hace parte de la red deportiva regional.

Escenario por sentido de pertenencia: Laura es jugadora de Voleibol, la mamá de Laura le regalará unas nuevas zapatillas en su cumpleaños, estas zapatillas las podrá comprar en un centro comercial con marcas internacionales o las podrá conseguir con el proveedor local de las mismas marcas, el proveedor local hace parte de la red deportiva regional.

Escenario por estimulación: la asistencia a eventos deportivos locales con taquilla solidaria. Boxeo realiza una noche de combates, con un sistema de aporte voluntario donde diferentes actores de otras disciplinas asisten para respaldar.

Luego, Tenis de Mesa que asistió a la noche de combates, realiza un torneo de exhibición; los miembros de Boxeo se sentirán estimulados a asistir para emular el gesto inicial. Así se genera una cadena recíproca, en un ambiente de economía solidaria en esa red deportiva regional.

Escenario por cooperación: La organización de torneos interdepartamentales. Las ligas de Baloncesto de Caldas, Quindío y Risaralda son responsables de la logística de un escenario de competencia, convocando a sus clubes afiliados, los clubes motivan a sus deportistas a la participación, pero también a consumir los productos ofrecidos por las ligas. 

Los productos ofrecidos durante la competencia también generan ingresos para los organismos, luego los organismos distribuyen las ganancias. De la misma manera puede ocurrir con los clubes.

De esta manera la economía solidaria se podría empezar a manifestar en una red que ha sido invisibilizada, que no tiene claro los números; pero que conociéndose a sí misma, podrá darle un giro a la historia, la misma que se sostiene en un Sistema Nacional del Deporte carente de respuestas.

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