Deporte Risaraldense

La pasión por el Pereira

Por Israel Londoño Londoño (*)
Quienes nacimos y crecimos aquí, hemos querido a esta ciudad, tenemos un símbolo futbolístico: el Deportivo Pereira y no queremos ser hinchas ni del Nacional ni del América, ni de ningún otro equipo, a pesar de sus triunfos del pasado o del presente.
Siempre vamos a querer a la furia Matecaña y, si mañana se inventan al Vidriocol o al Otún como equipo, creo que nadie o muy pocos lo van a seguir, porque la pasión está con el Deportivo Pereira.
Estas son las frases que uno escucha de los hinchas en las calles, en las reuniones de las barras, en los encuentros de amigos; en donde se reúnen los verdaderos hinchas, los que van al estadio en cada jornada y no los aficionados de radio o de prensa.
En esos lugares y entre esas personas, la pregunta que ronda en diferentes partes por estos días es: ¿Qué ha pasado con el Deportivo Pereira? El problema actual del onceno matecaña, que está al borde de la liquidación, no es nuevo, no es de ahora, se remonta a finales de los años 80.
Recuerdo que por esa época, cuando el Dr. César Castillo fue Alcalde de Pereira, el Municipio no podía seguir manejando el equipo, los recursos públicos ya no se podían emplear en este tipo de actividades, porque existían normas constitucionales nuevas que lo impedían, a pesar de eso se le colaboro a la fundación Antonio José Valencia con 10 millones para un convenio alcaldía-deportivo Pereira.
Contrario a lo que ocurría por allá en los años 80, cuando el entonces presidente del Deportivo Pereira, Hernán Mejía Campuzano, iba donde el Contralor Municipal, de la época, a revisar las cuentas y a determinar si se podía o no pagar. Es posible que mucha gente no sepa que los salarios o sueldos de los jugadores del Deportivo Pereira, se pagaban con recursos del presupuesto municipal, dado que no existían patrocinios diferentes.
Con la entrada de los empresarios privados al fútbol profesional, este panorama cambió drásticamente. Por ello, lo primero que le tocó hacer al Alcalde César Castillo, fue encomendarles a unos prohombres de la ciudad, a unos empresarios con alto sentido cívico, encabezados por Rafael Gómez Arrubla, presidente del Fondo de Ganaderos, la tarea de echarse al hombro el equipo, procurando que la furia matecaña se mantuviera viva y activa en el estadio.
Sin embargo, las crisis volvieron a aparecer durante el gobierno del Alcalde Luis Alberto Duque, cuando surgió a la escena el dirigente deportivo Ramón Ríos Bernal. En esa época, el Pereira cayó a la B. Ríos Bernal era una persona conocida por muchos, en el deporte luego de un tiempo al frente del equipo fracasó y se dejó enredar por un conocido líder político quien en su intento nefasto de meterse al mundo del fútbol, terminó por quitarle hasta el bus al equipo matecaña y ahondar la crisis.
Apareció luego la familia López Bedoya y el cuadro local encontró nuevas fuentes de financiación. Se presentó después, en el período en que fui Alcalde de Pereira, un nuevo cambio de dueños y empezamos a inyectarle recursos por la vía del patrocinio publicitario, a través de Aguas y Aguas y la Empresa de Energía y hasta UNE ayudo y la licorera con el Dr. Tamayo Vargas como Gobernador de la época.
El equipo se volvió a enrutar por la senda del triunfo, el estadio volvió a llenarse y el Deportivo Pereira fue cuarto en el campeonato del año 2009 y compitió en las instancias finales, cuando jugaba aquí Carlos Darwin Quintero y dirigía Quintabani.
¿Qué es lo que pasa hoy? El Deportivo Pereira afronta una preocupante acumulación de situaciones difíciles. Sin recursos no hay jugadores, sin buenos jugadores no hay triunfos, sin triunfos no hay hinchas en el estadio, sin hinchas en el estadio no hay patrocinios y el descenso, una figura nueva con menos de 18 años en el fútbol colombiano, ha castigado duramente a los equipos que no tienen una buena organización.
El problema es la falta de patrocinadores privados interesados en invertir en el equipo, como también los hinchas que dejan de ir al estadio y sobre todo la competencia brutal que existe en los campeonatos. ¿Quién puede hoy competir frente a un patrocinador de la talla de Ardila Lule en el caso del Atlético Nacional? ¿O quién puede hacerlo con los grandes equipos capitalinos o caleños o antioqueños.
Lo que queda es que el Deportivo Pereira vuelve a ser la cenicienta del fútbol, tal como ocurre con otros equipos emblemáticos como unión magdalena, y el Bucaramanga. El problema del equipo hoy es estructural y si se piensa en volver a fortalecerlo hay que partir de cero. Yo recomendaría a la familia López Bedoya que venda el equipo y que sean otros los que tengan la oportunidad de darle un nuevo rumbo. Pero siempre y cuando siga siendo el Deportivo Pereira.
(*) Ex Alcalde de Pereira

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